En mis años adolescentes, como todos, tuve mis crisis, a esa
edad solemos darle demasiada importancia a la opinión de los demás, nuestro
valor lo medimos en la cantidad de gente que les agradamos. Ahora esto es mucho
peor, claro, porque nos valorizamos en cuantos “likes” conseguimos en nuestras
publicaciones, pero será para otro artículo. En mis tiempos, el my space estaba en su apogeo al igual
que al hi5, mediamos nuestra importancia
por cuantas solicitudes de amistad teníamos diaria. Me da hasta algo de vergüenza
ver como la moda Emo me influyo mucho en esos años. Sin embargo, una crece y
madura, otras demoran más y unos cuentos menos, pero llegamos a ese punto en algún
momento. Recuerdo que en mis compañeras la popularidad se basaba en el cuerpo, más
formada, más éxito con los chicos se tenía. Algunas ya formaban lazos tóxicos
con sus novios en su necesidad de querer madurar, ser “mujeres”. Vi casos
extremos donde hasta la hora de llamada marcaba una pelea a muerte, si no
contestaba, que, si se demoraba en llamar, etc. Hubo uno muy particular que
recuerdo bastante, una compañera que andaba con un chico que en su familia no
pasaban, ella no tenía mayor aspiración que poder estar con él ¡El mundo era el
enemigo! Y ella tenia que luchar por su amor. Si bien en mi juventud era bastante
distraída y fantaseosa, lo romántico nunca fue mi prioridad, mis lentes
mentales no me permitían entender que las personas percibimos e interiorizamos
de manera diferente. Por un lado, respetaba sus ideas, pero por el otro las
criticaba, en fin, termino el año y al siguiente no la volví a ver, luego me
entere que se llego a escapar con su novio, no fue novedad luego saber de su “bendición”,
los bebes nunca pueden ser mas que eso, aunque todos sabemos que fue una irresponsabilidad.
Digamos que después de que la serotonina haga su trabajo esos lentes mentales
simplemente desaparecen, y vemos las cosas definitivamente mas claras, oí rumores
de que tuvo otro hijo y que estaba separada del papa de los mismos, tampoco
algo sorprendente, pero a lo que voy es que estamos tan, pero tan bañados con
la idea del amor romántica, que para aquellas mentes que no les gusta
cuestionarse, es sencillo seguir con ese patrón. Mi compañera al igual que
muchas otras jóvenes, decidieron, eligieron, seguir esa idea, solemos echarle la
culpa al entorno, que si bien, influye no hace las acciones por uno, siempre se
elige, eliges seguir, eliges no seguir, etc. Al final en todas las opciones habrá
una consecuencia. Seguramente hoy esta compañera es una madre atenta como cualquiera,
pero en el fondo cuando el día acabe se repetirá que completamente idiota fue.
Un dulce placer en su momento, pero una rotunda desdicha después.

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